sábado, 30 de abril de 2011

FE RESUELTA Nº80 - MAYO 2011

FE RESUELTA
Nº 80 Mayo 2011 fe.resuelta@gmail.com Patria- Estado – Destino
Director: Hugo Carreño Aránguiz http://feresueltachile.blogspot.com/ Fundada en Octubre del 2004


¿INTEGRACIÓN O REPRESIÓN SINDICAL?
El sindicalismo proclamado por el nacionalismo rechaza el sindicalismo de clases sustentado por anarquistas y comunistas.
Su planteo doctrinal es reconocer a los sindicatos como organismos sociales dotados de la soberanía que le es propia como cuerpo social de la nación. El Movimiento Nacional Sindicalista proyectó su sindicalismo al mundo del trabajo desde mediados de los años cincuenta. Sus impulsores más destacados fueron Federico Mujica, Pedro Zurita, Iván Katalinich, Delfín Alcaide Wetson, Mario Urzúa y Olegario Segundo Vásquez Castro. En los años setenta y principios de los ochenta este sindicalismo fue aplicado desde la Secretaría Nacional de los Gremios y desde la Escuela Sindical de Chile. Es un sindicalismo crítico del sindicato de clases y de partido que predominaba en la Central Única de Trabajadores en los tiempos de la Unidad Popular. Los partidos, con participación en lo sindical, fueron, aparte de socialistas, comunistas y anarquistas, la democracia cristiana y las fuerzas socialdemócratas del radicalismo. El sindicalismo nacionalista surgió de la consideración social por la justicia y el bienestar de los trabajadores, cuestión que coincidió en el tiempo con el catolicismo social y político de los años treinta, lo que le dio consistencia y grados de representación social. El sindicato como fuerza moral de los trabajadores anidó en fuerzas nacionalistas que encontraron en los sindicatos el poder necesario para hacer realidad la justicia y el bien común. Las agrupaciones nacionalistas y católicas conocieron las dificultades que impedían lograr la justicia y el bien común. Para ellos fue importante crear un camino para el desarrollo sindical que abriera espacios a la participación social de los trabajadores en la economía nacional. La realidad mostró la influencia de los dueños del dinero, en la fijación de precios y salarios. Entonces fue notoria la identidad de propósitos entre el liberalismo político y su régimen económico. Las normas de la convivencia no concedían valor al aporte de los trabajadores, para financiar la vida nacional. El Movimiento Nacional Socialista se proyectó al mundo del trabajo. También lo hizo posteriormente el Movimiento Nacional Sindicalista. Su fuerza espiritual provenía de los maestros del sindicalismo: George Sorel y Ramiro Ledesma. Sorel reconoció el carácter revolucionario del sindicalismo, por ser portador de valores morales. Los liberales, afirmaba, carecen de estos valores. “lo sublime ha muerto en la burguesía y ésta está condenada a no tener moral” afirmó el ingeniero Sorel en sus Reflexiones Sobre la Violencia. El licenciado Ledesma impulsó un nacionalismo del trabajo capaz de articular una forma económica, social, participativa y justa. El sindicalismo nacionalista chileno heredó los esfuerzos del social sindicalismo de Clotario Blest y del corporativismo popular de Oscar Álvarez que escribió en 1936 Historia del Desarrollo Industrial en Chile. Durante el segundo mandato presidencial del general Carlos Ibáñez del Campo los nacionalistas pudieron realizar parte de sus proyectos sociales. De allí surgió la Central Única de Trabajadores de Clotario Blest y la capacitación de los dirigentes sindicales a través de un organismo de carácter social, con la función específica de formar y capacitar a los trabajadores chilenos, donde tuvo importante participación Mercedes Ezquerra. En aquellos tiempos los trabajadores estaban organizados. El nacionalismo tenía una proyección a los sindicatos. El comunismo estaba fuera de la ley. Los nacionalistas tenían fuerza y representación social. El social cristianismo abrió espacios a sectores cuyos militantes pertenecían a la Iglesia Católica. El social cristianismo tenía una vertiente democrática y otra nacionalista. Eran los tiempos de falange, del social sindicalismo, del corporativismo popular y del nacional sindicalismo chileno. De allí nació la Acción Sindical Chilena, ASICH, y el Frente Nacional de Cesantía, FNC, que más adelante se transformaron en el Frente Laboral de Chile, FLC. Bajo el régimen militar, 1973-1990, se rearticuló, con mayor fuerza, el nacional sindicalismo y definió un ámbito de acción que le permitió formar a las nuevas generaciones dirigentes de gremios y sindicatos. Ya no se trata de privilegiar ni a los sindicatos de clases ni a los sindicatos de partido. Se trata de superar al comunismo y al anarquismo, por no estar al servicio de los trabajadores. También se trata de superar al liberalismo político y económico que sólo sirve a los dueños del dinero, en desmedro de los trabajadores. La participación social estuvo definida a través del Consejo Nacional del Trabajo (1981) y a través de las empresas. La participación social plena estuvo doctrinalmente establecida en las estructuras del estado, manteniendo la libertad y la autonomía de los gremios y sindicatos. Las fuerzas neoliberales del gobierno militar aceptaron la presencia de los sindicatos que rechazaron el populismo socialista de la Unidad Popular y su gobierno. Fueron los dirigentes del llamado Poder Gremial conformado, entre otros, por la Confederación de Empleados Particulares de Federico Mujica, la Confederación de Trabajadores del Cobre de Bernardino Castillo y Guillermo Medina, la ANEF de Tucapel Jiménez, los Colegios Profesionales, gremios empresariales, Comercio Detallista, asociaciones de trabajadores del estado, trabajadores municipales, trabajadores del sector privado, la CUPROCH de Julio Bazán, Confederación Única de Profesionales de Chile, el Frente de Profesionales de Valentín Robles, la Confederación Única de Trabajadores de León Vilarín y el Comando de Trabajadores de la ENAP. También estaban los gremios y sindicatos del sector transporte de carga y de pasajeros, y los trabajadores de empresas marítimas de Eduardo Ríos. Estos sindicatos y gremios fueron desplazados gradualmente al interior del gobierno, hasta la pérdida casi total de su influencia. Luego los neoliberales de Jaime Guzmán y Sergio Fernández tuvieron que enfrentar a nuevos sectores sindicales liberados del marxismo y de los partidos políticos. Al principio dudaron atacarlos, pero el desplazamiento de los “gremialistas”, en diversas estructuras de poder al interior del régimen, les obligó a hacerlo. Los dirigentes sindicales del llamado Poder Gremial rechazaban el sindicalismo de clases y partidos. “La CUT, Central Única de Trabajadores, representaba el símbolo del sindicalismo politizado, excluyente y no representativo”, afirmaba Eduardo Ríos, que hizo causa común con Federico Mujica, Tucapel Jiménez, Hernol Flores, Martín Bustos y otros dirigentes. La situación política llevó a una actitud reflexiva, donde el problema del comunismo fue un elemento de análisis de primera importancia en la situación nacional y en el ámbito de la convivencia internacional, donde la llamada Guerra Fría se hacía parte del equilibrio que debía primar en las relaciones entre estados. Por eso se planteaba entre los sectores democráticos la lucha contra el comunismo que fue liderado por los partidos Demócrata Cristiano, Nacional y Radical. El Nacionalismo Organizado hizo lo propio. Sin embargo, nos dice el profesor Rolando Vallejos, en su estudio sobre la política sindical del régimen militar publicado en la Revista Estudios 43 correspondiente a julio-diciembre del 2010, “los dirigentes que apoyaron el cambio de gobierno, no estaban dispuestos a dejar de lado la defensa corporativa de sus asociados ni las aspiraciones reivindicativas del gremio”. Para lograr estos objetivos predicaban la participación social con representatividad de las fuerzas laborales. En ello tuvieron fuerte influencia los sindicatos y gremios del Poder Gremial y los nuevos dirigentes surgidos de la Escuela Sindical y de la Secretaría Nacional de los Gremios de Misael Galleguillos. Destacan en ello Martín Bustos, Pedro Briceño, Bernardino Castillo y Guillermo Medina, que estuvieron vinculados al Ministerio del Trabajo desde el 11 de septiembre de 1973, sobre todo con los Ministros Mario Mackay y Nicanor Díaz Estrada. Este último propuso un movimiento sindical con sindicatos fuertes, con participación en las decisiones del gobierno. También propuso el Estatuto Social de la Empresa, ESE, y la creación de una Central Nacional de Trabajadores que no prosperó. El general Mackay expresaba que “la misión patriótica de los dirigentes será representar realmente los intereses de los trabajadores, al margen de las ideologías políticas”.
En la etapa fundacional del régimen se intentó institucionalizar un sindicalismo corporativo despolitizado, funcional a la búsqueda de respaldo popular proyectado al futuro. Desde entonces se hicieron presentes los conceptos de participación y despolitización.
Para el profesor Álvarez “el ESE, creado el 1ª de Mayo de 1975, era apenas un sistema de participación en la información y en algunos niveles de funcionamiento de las empresas”. Sin embargo su propuesta consideraba la negociación colectiva y el derecho a huelga, asuntos que fueron retomados por la SNG que inició en 1977 una etapa de formación de nuevos dirigentes que fueran capaces de asumir nuevos liderazgos, para alcanzar la participación gremial y sindical en las empresas y en la estructura del estado que se estaba creando, con la fuerza que impera en las etapas más dinámicas del poder constituyente, para forjar una forma de estado. Debemos recordar que entonces se asumió el poder, con el objetivo de darse una nueva institucionalidad, para superar la crisis del orden democrático liberal que primaba en la convivencia. La crisis en todo el orden institucional provocó la ingobernabilidad necesaria, para imponer el populismo socialista, al estilo cubano, que pretendía la Unidad Popular y el gobierno del Presidente Salvador Allende. La lucha contra el comunismo tenía como principal motivación crear un sistema de participación restringido, pero capaz de lograr gobernabilidad y grados aceptables de justicia social. Estos supuestos se daban en plenitud en la teoría política y social del nacional sindicalismo chileno que consideraba al sindicato como cuerpo social y a la participación como único camino para lograr la debida representación del pueblo en la estructura del poder político del estado. La SNG abrió espacios de participación a través de la propia Secretaría organizando reuniones de los sindicatos con el Jefe del Estado, los Ministros y con las Autoridades Regionales. Después del plebiscito de la Constitución de 1980 propuso la creación del Consejo Nacional del Trabajo, CNT. Este Consejo estaba formado por trabajadores, empresarios y gobierno, presidido por el Ministro del Trabajo. El Presidente Augusto Pinochet aprobó la propuesta y se dio inicio a su funcionamiento eligiendo a los miembros del CNT. Su puesta en marcha se daría conocer a los dirigentes sindicales y empresariales a fines de 1981 en una reunión oficial citada para tal efecto. Pero el ministro del Trabajo Miguel Kast logró postergarlo, en razón de una crisis económica que afectaría al país.
El dilema planteado por Rolando Álvarez Vallejos, profesor de la Universidad de Chile y de la USACH, “Represión o Integración” se puede proyectar, con fundamento, a la dicotomía entre los personeros del Ministerio del Trabajo y la Secretaría Nacional de los Gremios que impulsó la integración de los sindicatos y gremios a la participación institucional de los trabajadores en la creación y aplicación de políticas del ámbito laboral y económico. Entre los dirigentes que estaban vinculados a la SNG destacan, entre otros, René Sottolichio, Juan Vergara, Jorge Salinas, Guillermo Gacitúa, Rogelio Molina, Lamberto Pérez, Sergio Carrillo, Napoleón Canales, Pedro Guzmán, Valericio Orrego, José Ayala, Alfredo Valdivia, Rafael Rosales, Jaime Saura, Juan Sanhueza, Elecier Parada, Juan Castro, Aura González, José Cavalieri, Luís Sánchez, Armando Aguirre, Erick Allen, Norma Valenzuela, Julio Figueroa, Ricardo Lillo, Raúl Orrego, , Luís Lillo, Saturnina Matus, Ramón Cid, Ema Brito, Juan Chacón, Rosa Flores, Mónica Peack, Marina Muñoz, Alejandro Astorga, Héctor Alfaro, José Bodelón y Pedro Briones. De la SNG y de la Escuela Sindical se debe considerar a Misael Galleguillos, Fernando Muñoz, Pedro Zurita, Germán Cuevas, Carlos Hernández, Eduardo Sánchez, Oscar Burgos, Patricia Arancibia, Ramón Callís, Jaime Tramón, Ariel Peralta, Genaro Sepúlveda, Pedro San Martín, Mario Urzúa, Jaime Sepúlveda, María Teresa Mardonez, Gerardo Vidal, Nancy Sepúlveda, Ricardo Contreras, César Hernández, Luís Leiva, César Pinilla, Arturo Storaker, Alfredo Ferrada, Beltrán Aguirre, y Manuel Hernández.
LIDERES
Para desarrollar nuestro proyecto político debemos formar nacionalistas con capacidad de mando, lo cual exige plantear a nuestros militantes y seguidores que estudien y hagan propios los desafíos del liderazgo. Nuestro idioma nos señala en la Real Academia que el líder es una persona a la que un grupo sigue, reconociéndole como jefe, por su superioridad ética. Los líderes son personas que tienden a ser guías y voceros de sus pares, poseen un carisma, cierta estabilidad emocional. Se caracterizan por poseer cualidades, entre las cuales debemos señalar habilidad para comunicarse, ser íntegros, motivadores, creativos, originales, inspiradores, comprometidos, responsables, emprendedores y agentes de cambios, es decir, buscan la superación permanente de nuestros planteamientos y propuestas, manteniendo los principios y valores contenidos en nuestro estilo y doctrina.
La profesora Patricia Escobar Undurraga, Directora de Psicopedagogía de la Universidad Andrés Bello, señala que ser líder implica una gran responsabilidad, ya que sus actos servirán como modelo para otros. Lo importante es saber equilibrar y conducir esas cualidades, pues a veces esas virtudes o competencias de liderazgo se pueden convertir en comportamientos negativos llevándolos a ser egocéntricos, egoístas, autoritarios y abusadores, con sus pares. Los aspirantes a líderes deben adoptar una actitud y una conducta ejemplar que debe irradiar lealtad, respetabilidad, cultura y empatía. Los mandos y militantes deben potencial las cualidades que ellos poseen, desarrollando nuevos líderes, con espacios adecuados de participación que les permita enfrentar, con libertad y autonomía, los desafíos que la sociedad les imponga como requerimiento para su realización personal y social.
Es importante tener conciencia del carácter generacional de nuestra militancia, lo que exige a los nuevos miembros de nuestra comunidad conocer y valorar la historia y trayectoria de nuestro accionar como movimiento político y social al servicio de la nación y de su pueblo. Sin embargo no podemos ignorar la condición humana. Ya lo dijo San Pablo cuando expresó “no he hecho todo lo que quiero, pero he hecho todo lo que no quiero”. Para nosotros siempre es necesaria la superación, la reparación y la voluntad, lo que nos hace ser cada vez mejores personas, con la finalidad de servir como corresponde nuestra vocación de servicio y sacrificio. La mejor forma de cumplir con nuestra misión es unir nuestro destino personal al destino de la patria.

jueves, 31 de marzo de 2011

FE RESUELTA Nº79 ABRIL 2011

FE RESUELTA
Nº 79 Abril 2011 fe.resuelta@gmail.com Patria- Estado – Destino
Director: Hugo Carreño Aránguiz http://feresueltachile.blogspot.com/ Fundada en Octubre del 2004


CULTURA, NACIONALISMO Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL
Es un hecho establecido que en las naciones económicamente desarrollados la conciencia de la jerarquía de los valores está debilitada. En cambio en las naciones en vía de desarrollo frecuentemente las tradiciones ancestrales han conservado vivo y eficaz el sentido de ciertos valores humanos sumamente importantes. Ya lo decía José Antonio Primo de Rivera: “el hombre es portador de valores eternos”.
La cooperación científica, técnica y económica entre comunidades políticas económicamente desarrolladas y las naciones que aún están en los inicios de su desarrollo requieren mayor amplitud que la que hoy conocemos. El respeto a los valores humanos de estos pueblos debe ser respetado por los países desarrollados para evitar, como es común, buscar en ellas ventajas políticas, con espíritu de dominio. Es lo que ha ocurrido en las relaciones de Estados Unidos con las naciones iberoamericanas. Es indispensable, y lo exige la justicia, que esa ayuda técnica y financiera sea aportada con el más sincero desinterés político. Bien lo dijo Ramón Callís Arrigorriaga, Jefe fundador del MNS, al Presidente D. Eisenhower en su paso por Chile en 1962, “si el enemigo de la gran república norteamericana es el comunismo, su deber moral es relacionarse con nuestras patrias para resolver los problemas y el retraso de la justicia, a través de gobiernos con el sello hispánico y mestizo. El actual Presidente Norteamericano Barak Obama, de visita en Chile en marzo pasado, hizo un reconocimiento al proceso institucional chileno que difiere a lo ocurrido en las naciones árabes, donde se practica la violencia que conduce a la ingobernabilidad, para exigir un cambio de gobierno por renuncia del mandatario, como ocurrió en Egipto, o bien solicitan la presencia militar internacional, para lograr el cambio como ocurre en Libia. El Presidente Obama ha replanteado el pensamiento de Estados Unidos, en su concepción capitalista proyectado a la política, a través de la democracia liberal y el equilibrio que debe existir entre los poderes político, económico, militar y psicosocial, para el dominio de las fuerzas que influyen en las decisiones de la convivencia internacional. Hoy se trata de impedir el surgimiento de nuevos estados en el manejo de las relaciones internacionales. Con ingenuidad Obama describe las llamadas “revoluciones de los rebeldes” que luchan por la democratización de los estados árabes. Como era de esperar el gobierno y la oposición de Chile se sumaron a la política intervensionista de los dueños del poder.
El desarrollo pleno de la convivencia internacional requiere de una colaboración mutua que permita y favorezca una circulación ordenada y fecunda de capitales, hombres, conocimientos válidos, tecnologías y valores. De lo contrario surgirán gobiernos “hechizos” marcados por el marxismo y dotados de una actitud antinorteamericana que demorará más en el tiempo la solución definitiva, para nuestros pueblos que surgirá del nacionalismo.
La Venezuela de Hugo Chávez, el Ecuador de Rafael Correa y la Bolivia de Evo Morales son prueba de ello. Cuba y su populismo marxista, así como la Nicaragua de Ortega son opciones definidas por el estatismo totalitario del marxismo.
Es oportuno referir que, en general, se diferencia al socialismo del comunismo. El primero preconiza la colectivización de los bienes de “explotación”, mientras que el segundo colectiviza, además, los bienes de consumo. Sobre esto no debemos olvidar la socialización de los medios de producción en la época de la Unidad Popular hecha gobierno, ni debemos olvidar la colectivización de los medios de consumo a través de las JAP, juntas de abastecimientos y precios. Los dos sistemas están fundados sobre principios estatistas, y por eso el socialismo es condenable. Es necesario no confundir lo social con socialismo. Este último planifica la vida social en detrimento de la libertad de los individuos y de los cuerpos sociales. Se opone por tanto al bien común.
El nacionalismo del trabajo, fundamentado en la cultura occidental iberoamericana, pretende crear una fuerza política y social capaz de derrotar la revolución de los agnósticos, escépticos y relativistas del bien y la verdad, que aspiran al dominio de la humanidad a través del poder político y del poder de los dueños del dinero, de las armas y de las drogas, para lo cual difunden su moral formal antivalórica que destruye las ideas y creencias surgidas de la religión, de la filosofía, de las artes, de las ciencias y de la moral valórica, hechas civilización y cultura.
Es el momento de referirse a las culturas ancestrales. Contienen ideas y creencias que dan soporte a las culturas surgidas en los últimos veinte mil años. Sus pensamientos y virtudes de carácter cosmogónico y mítico acerca del hombre, la naturaleza, y la vida contienen una mística esotérica que lleva a una visión genérica de la esencia y existencia de ideas, hechos, actos y realizaciones.
Lo propio ocurre con las culturas de los llamados pueblos originarios donde conviven en una cierta armonía los dioses, la naturaleza y los seres vivos. Estas culturas originarias son usadas para la “revolución” con el fin de dividir y debilitar la vida espiritual de los pueblos. Lo mismo ocurre con el “proletariado” de los marxistas, que lo utilizan para poner en tensión la lucha de clases y avanzar en sus intenciones de dominio y en la construcción de su poder mundial hoy llamado globalización por su carácter internacional. No es verdad que los socialistas y comunistas busquen justicia para los “proletarios”, que son, para ellos, los hombres considerados pobres y desplazados carentes de conciencia de clase que ellos mismos dicen representar, por ser los creadores de tal conciencia. Para ello crearon la psicopolítica ( Beria y Granschi) y las guerras, donde usan la ignorancia y las armas para imponer, por el terror, su poder totalitario.
El nacionalismo patriótico social sindicalista llama a la militancia personal, social y corporativa de los chilenos que se sienten llamados a aportar su voluntad, su espíritu, su inteligencia, su formación valórica y su capacidad emocional al esfuerzo por la lucha permanente por la libertad, la dignidad y la justicia social.
El nacionalismo verdadero, el que va más allá del sentimiento, el territorio y la bandera se destaca ante los chilenos por unir el destino personal al destino de la patria. Todo lo que haga con su vida será valorado por analistas e historiadores y su quehacer permanente será incorporado a la memoria colectiva del nacionalismo chileno.
El nacional sindicalismo ha realizado una tarea de investigación y una acción pública que permita reunir en un mismo afán al nacionalismo, desde la emancipación hasta nuestros días. No hay que partir de cero. Allí está la forja de una forma de convivencia social que parte con la familia, la creación de los cuerpos sociales de la nación y la creación del estado. El estado es obra de Diego Portales. Están allí las guerras victoriosas por la independencia y soberanía de la patria. Está la construcción de un sistema económico que tuvo que financiar dos guerras y un poder militar que da consistencia al poder nacional. El poder nacional contiene capacidades, para producir alimentos para el pueblo, desarrollar la minería, la agricultura, la pesca, la ganadería, los bosques, la industria, el comercio, las obras civiles, las aldeas, pueblos y ciudades, las escuelas y universidades, los templos y campos de Marte de iglesias y regimientos, la energía para el desarrollo, los servicios del estado, con énfasis en la educación, la salud, la previsión social, la justicia y la vida ciudadana. En fin, todo lo que da contenido a la autoridad, al orden y a la jerarquía.
Los nacionalistas que consideraron cumplida su misión, por la derrota de la revolución popular del gobierno del Presidente Salvador Allende y sus fuerzas políticas, olvidan que entonces abrieron espacios a la libertad de la patria, pero hoy han decaído a una actitud de abandono de las causas patrióticas y sociales. Esta actitud de abandono la viven también otras fuerzas sociales, incluidas las fuerzas armadas, que creen que superados los peligros y urgencias cívicas todo está resuelto. Esto hace que sectores políticos y empresariales no trepiden en someter a las personas y a los cuerpos sociales, a injusticias, usuras e iniquidades, que sirven sólo a sus propios intereses y egoísmos.
Es escandaloso que quienes tuvieron participación en el gobierno militar, para lograr sus propios objetivos políticos y económicos, hoy se sumen a las críticas de la izquierda por los atropellos a los derechos humanos invocando la judicialización de la convivencia de los años setenta y ochenta. Rehuyen la responsabilidad de sus actos de gobierno y culpan a nacionalistas y servicios de inteligencia, por los hechos y delitos que se rechazan, y que son materias de procesos y condenas. Hubo empresarios que estaban dispuestos a darlo todo por la liberación de la patria y hoy se preocupan sólo de sus intereses económicos y de su situación de privilegio en la convivencia nacional.
El gobierno militar no se reduce a la violación de los derechos cívicos, humanos e institucionales. Es toda una obra de la que han usufructuado incluso los enemigos de la liberación nacional. Los gobiernos de la Concertación han estado veinte años en el poder político, sin resolver los problemas sociales de los trabajadores chilenos. Utilizaron el poder institucional, que tanto criticaron, para satisfacer sus propios intereses con la falacia de ser depositarios de una superioridad moral que nunca tuvieron. Aceptaron el neoliberalismo y postergaron soluciones sociales que le costaron la pérdida del gobierno. Por si fuera poco entregaron parte de nuestro territorio continental y marítimo a otro estado.
Por eso nos preocupa el abandono que genera la “misión cumplida”.
Chile necesita una fuerza nacionalista para enfrentar los esfuerzos de quienes aspiran a la revolución que proclaman socialistas y neoliberales, que en el fondo comparten similitud de fines, asuntos que se armonizan entregando poder político a las izquierdas, con el compromiso de no atentar contra el sistema económico liberal que sirve a los dueños del dinero y que posterga la libertad, la dignidad y la justicia social.
La patria nos llama.
La patria es eterna metafísica.
La patria es principio de nuestro ser y gobierno.
La nación es la fuerza espiritual de una comunidad humana, formada por personas, familias y organismos sociales asentados en un territorio, que contiene las ideas, los hechos, los actos y las realizaciones que conforman pensamientos, valores y voluntades que nos han dado origen en el tiempo histórico, para forjar una patria, un estado y un destino.
FREI Y SCHNEIDER
En las elecciones presidenciales de 1970 Salvador Allende logró un triunfo político que tuvo fuerte impacto en el gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva y en las fuerzas políticas de centro y de derecha. Se culpó de esta tensa situación política a la Democracia Cristiana, por persistir en la candidatura de Radomiro Tomic en lo electoral, y por las políticas públicas del gobierno de Frei que carecía de un proyecto doctrinal para gobernar la nación. Siempre quedó en la indefinición de sus conceptos y proyectos, por la fuerte disyuntiva que planteaban los sectores del socialismo marxista, autocalificados de revolucionarios, por la influencia de la revolución cubana de Fidel Castro.
El día que la Unidad Popular ganó el gobierno llevó a todos los sectores ciudadanos a reflexionar sobre el destino de la institucionalidad republicana de Chile.
Según sectores profesionales del poder militar el Presidente Frei Montalva habría convocado al Comandante en Jefe del Ejército a una reunión donde le planteó derechamente que los militares podrían evitar que Allende tomara el gobierno. En la ocasión afirmó que él era un demócrata y no podía vulnerar la constitución.
El general Schneider reunió al Cuerpo de Generales e informó la situación planteada por el Presidente Frei. Hubo un prolongado silencio y luego se escucharon conversaciones entre los asistentes. De pronto el Jefe del Ejército ofreció la palabra para conocer opiniones y propuestas. Lo inusual de la situación hizo que se adoptara una actitud de reserva. Siguen los rumores hasta que un general pide la palabra para expresar que la petición debe ser analizada teniéndose presente que constituye un delito político que no va a pasar desapercibido por las fuerzas políticas y las instituciones republicanas. Entonces surge la respuesta: se acepta siempre que el Presidente se haga responsable y sea parte de la solución. Es seguro, refirió uno de los presentes, que producido el acto el propio Presidente condenará la situación y cortará cabezas.
La postura oficial fue en los términos descritos. El general Schneider le dio la respuesta al Jefe del Estado. Nunca más se supo de ella. La situación anterior es conocida por los protagonistas. Uno de ellos, Julio Tapia Falk, que fuera abogado jefe del servicio jurídico de la FACH y asesor permanente de Mando Aéreo, ratificó los hechos. Tapia Falk fue Rector de la Universidad de Chile y Embajador de Chile en las Naciones Unidas.
MÁS PODER PARA LOS SINDICATOS
Abril es el preludio de los asuntos laborales y sindicales que siempre adquieren la significación de una festividad para los trabajadores chilenos. Este sólo hecho nos lleva a exponer nuestras ideas sobre el trabajo y las organizaciones gremiales y sindicales.
Nuestro sindicalismo es opuesto al sindicalismo de clases y al sindicalismo de partido. Es un sindicalismo de autogestión y social sindicalista. Para nosotros el nacionalismo del trabajo que predicamos contiene los principios y valores forjados por el movimiento nacional sindicalista chileno creado en 1947 como revista política y doctrinaria.
El sindicato es garantía de defensa de los derechos de los trabajadores y principal ariete, para abrir espacios en la convivencia social y política que permitan mayores grados de justicia y bienestar.
Fe Resuelta y el Frente Laboral de Chile saludan a los trabajadores, con motivo del Día del Trabajo, en la esperanza de hacer posible alcanzar su realización personal y social, en la convivencia nacional, con sindicatos dotados de soberanía capaces de construir una patria más libre, justa y participativa.
Todavía es tiempo de hacer realidad el Estatuto Social de la Empresa y el Consejo Nacional del Trabajo, para integrar a los trabajadores a forjar nuestro destino de unidad y de grandeza.

martes, 1 de marzo de 2011

FE RESUELTA Nº78 MARZO

FE RESUELTA
Nº 78 Marzo 2011 fe.resuelta@gmail.com Patria- Estado – Destino
Director: Hugo Carreño Aránguiz http://feresueltachile.blogspot.com/ Fundada en Octubre del 2004

CONGRESO DE PUCON
En el año 1980 se realizó un encuentro de nacionalistas en Pucón. Esta reunión política inquietó a sectores neoliberales del gobierno militar y, por cierto, a la oposición y a los disidentes del proceso institucional chileno. La reunión fue organizada por Eduardo Díaz Herrera. A ella asistieron, entre otros, Sergio Miranda, Mario Arnello, Juan Antonio Widow, Vittorio Di Girólamo y Misael Galleguillos, quienes expusieron diversos temas políticos, sociales y culturales, poniendo énfasis en la teoría de los cuerpos sociales y la soberanía social de la nación, la teoría del estado y la soberanía política, las diferencias del liberalismo y el nacionalismo, la cultura occidental iberoamericana y la situación geopolítica de Chile, y su misión histórica en el Pacífico, comprendido desde el polo austral pasando por nuestra polinesia hasta llegar al sur peruano, es decir, el Mar de Chile que en el sur penetra el Atlántico. Se definió un esquema ordenado de pensamiento articulado con nuestros principios y valores para dar respuesta a los requerimientos de la convivencia, de las instituciones que asumen un rol inequívoco, en el cumplimiento de los fines de la nación. En la ocasión los asistentes participaron en una ceremonia de ingreso de jóvenes nacionalistas de Chillán, Concepción y Temuco. Los jóvenes ingresaban al Movimiento Nacional Sindicalista. Estos hechos quedaron registrados en publicaciones de izquierda, en los centros políticos neoliberales y en el Nª 499 de la Revista Qué Pasa. Sumo interés produjo el discurso de incorporación de nuevos militantes nacionalistas. Entonces se expresó que “los jóvenes deben renovarse y abrir nuevos caminos. Los vientos del sur reclaman heroicidad de las juventudes. Deben forjar un nuevo tipo de vida histórica, un nuevo orden para la patria. Para ello deben vivir el espíritu de la milicia y el sentido misional de la fe. Chile requiere una forma de vida espiritual donde el patriotismo, la disciplina y la disposición al sacrificio, en el cumplimiento de las misiones y tareas que surgen de la vocación de servicio a la nación y a su pueblo sean motivaciones, para la militancia permanente de las nuevas generaciones nacionalistas”.
EL VERDADERO SENTIDO DE LA LLAMADA REVOLUCION.
Para muchos seguidores del nacionalismo la “revolución” es aún sinónimo de sublevación armada, de actos de violencia, de disturbios. No busca saber qué doctrina o que “filosofía” se esconde detrás de ese término. Se figuran que mientras no haya desorden no hay revolución. La llamada revolución, de marxistas y liberales, mina los principios de moral, de autoridad y de responsabilidad, que son las únicas garantías verdaderas contra los abusos de poder. Esta revolución lleva al mundialismo, que hoy es llamada globalización. También internacionalismo. Es contraria a la nacionalidad y a la cultura de los valores eternos. Su característica es la relatividad de los conocimientos y el relativismo ético. Promueven el aborto, la eutanasia y el matrimonio homosexual. Tal revolución se opone a la dignidad de los hombres, a sus derechos y al ejercicio de sus deberes como hombre y como miembro de un cuerpo social de la nación.
El estado debe contribuir a la realización de los fines de la nación. No al revés como creen los totalitarios. Quienes niegan la razón de ser de los cuerpos sociales, niegan al mismo tiempo la soberanía social y se proyectan a subordinar la acción pública sólo a la acción de la política y a la acción del estado. Ya entonces no hay libertad, ni justicia, ni participación, ni representación, ni “progreso”.
El progresismo es propio del liberalismo y del comunismo, que al final de cuentas lleva a las mismas consecuencias, de lo que en el pasado histórico de la humanidad se llamó esclavitud. Sobre esto es legítima la acción de los cuerpos sociales, principalmente de los sindicatos y gremios, las familias, las universidades, los cuerpos armados y la iglesia El avance de la tal revolución es también responsabilidad de las personas que con su egoísmo e indiferencia permiten la acción de quienes quieren la destrucción de la convivencia social, de la nacionalidad, de la tradición hecha memoria colectiva y de la cultura nacional. A ellos sólo les interesan los problemas personales.
El nacionalismo y el tradicionalismo contenidos en el nacional sindicalismo, son la solución porque estas fuerzas tienen una naturaleza espiritual que surge de la verdad, del bien y de la belleza.
Ya la Democracia Cristiana cometió el error de considerar más peligroso el anticomunismo que el comunismo. También prefirió el antiliberalismo que el liberalismo. Entonces quedó atrapada por sus propias limitaciones intelectuales. “Estamos contra el comunismo y el liberalismo, pero no somos anticomunistas, aunque combatimos el liberalismo”. Somos demócratas, pero no creemos en el anticomunismo. Es lo que llevó a la Democracia Cristiana chilena a impulsar la caída del Presidente Allende, siempre que, a corto plazo, se les entregara el poder político del estado. Como no lo consiguió en el gobierno militar se proyectó a conquistarlo a través de la izquierda, pero con ausencia del comunismo. Lo consiguió con los gobiernos de Patricio Aylwin y Eduardo Frei RT.
Como ahora “no les alcanza” no trepidan en aceptar la presencia del comunismo. Ya contribuyó a darles representación parlamentaria.
El nacionalismo contiene un espíritu de combate. Con ese espíritu se puede defender la civilización. Para nosotros, los de la América Hispana, los valores y principios de la cultura están en la Cultura Occidental Iberoamericana. La solución para nuestra América no fue Fidel Castro y su revolución populista de contenido marxista en Cuba. Como tampoco lo han sido Hugo Chávez de la revolución “bolivariana” en Venezuela, la Bolivia populista e indigenista de Evo Morales y el caudillista Rafael Correa de Ecuador. La solución es patriótica, social y cultural. El nacional sindicalismo es parte de la solución. Su deber es incorporar voluntades de personas militantes para la conquista del pueblo. Esto lo retrasará por un tiempo, pero a la larga formará un cuerpo circunstancial para lograr la libertad, la dignidad, la justicia, la participación y la grandeza de la patria. Desde 1947 hasta ahora se ha avanzado en esta misión. Cada generación ha aportado lo suyo. Hoy hemos reanudado la marcha y pretendemos llegar a destino. Hemos sido parte de un esfuerzo permanente para realizar los fines de la nación como patria, como estado y como destino. Quienes nos conocen saben de nosotros como nosotros sabemos que muchos nacionalsindicalistas han sido personas que viven en comunión espiritual con las ideas, actos y hechos que mantienen incólumes los principios y valores de la nacionalidad, la libertad, la soberanía de la patria y la calidad humana de su pueblo como hombres y mujeres que dan testimonio permanente de la identidad y de la unidad de una “raza cósmica” espiritual, como afirmara José Vasconcelos,, que es hispánica, mestiza y originaria de pueblos que se fusionaron étnica y culturalmente, para sumarse a quienes han definido su vocación de servicio al cumplimiento de un ideal hecho tradición, creación y cultura, para servir a Chile y a su pueblo. La verdad, los valores y la construcción de la convivencia nos obligan a luchar por la preservación de la vida y su perfeccionamiento.
MISION CUMPLIDA Y PROPUESTA NACIONALISTA
Sí en la patria, los hombres más ilustrados y consecuentes, que constituyen sus mandos y jerarquías, no responden como se espera de ellos, entonces se hace necesario y urgente apoyarse en hombres de base. Debemos ir a buscarlos y convencerlos en las oficinas, en las tiendas, en el campo, en las caletas, en las fábricas, en los talleres, en las escuelas y universidades, en las parroquias, en los hogares y en las corporaciones. Cuando la misión se da por cumplida surge el espíritu de abandono. Es una señal de alerta, para innovar procesos e instituciones, a fin de salvaguardar lo permanente de las ideas y creencias de la nación toda. Es, en parte, lo ocurrido con la gesta del 11 de septiembre de 1973, donde los neoliberales desplazaron al poder social generado por gremios y sindicatos, en su lucha por derrotar a los impulsores del populismo socialista que pretendían los seguidores de Marx y de Castro.. No había en Chile personeros comunistas de calidad política. Sólo estaba el solitario quehacer del Presidente Salvador Allende, vinculado a la masonería y comprometido con poderes fácticos, que lo llevaron al suicidio, como ocurrió antes con el sindicalista Luís Emilio Recabarren. No es el caso del Presidente Manuel Balmaceda que luchó contra el liberalismo en la peor de sus formas políticas: el parlamentarismo y la destrucción del estado nacional.
Como afirmara Ramón Callís Arrigorriaga, “en el Movimiento cada hombre vale lo que sea capaz de dar” o como dijera posteriormente Pierre Chateau-Jobert “cada hombre ha de asumir el puesto de mayor responsabilidad y máxima eficacia en nuestro combate. El puesto de cada uno será lo que cada cual haga con él”.
En todo caso aquí prima el temperamento y las aptitudes de las personas, para sumarse a las tareas y misiones de nuestra lucha permanente por la independencia y soberanía de la nación chilena. Cada nuevo camarada llega con su voluntad, sus conocimientos, su experiencia, sus posibilidades y su verdadero valor como chileno.
Nuestro fin no es criticar sino unir a los nacionalistas y al tradicionalismo. El principio de la dignidad del hombre obliga a los dueños del poder y del dinero a abstenerse de usar a las personas como vulgares instrumentos de lucro o como simple engranaje del sistema productivo, debiendo no sólo asegurar lo que es necesario a la dignidad humana, para vivir en buenas condiciones, sino también facilitarle todo lo que le permita un desarrollo armónico en lo físico, lo intelectual y social; en la seguridad personal y familiar; en lo que concierne a su enriquecimiento espiritual. Es para satisfacer este principio esencial que deben desarrollarse leyes protectoras, especialmente de la familia, de las condiciones de trabajo, de los obreros, de las mujeres, de los niños y de los ancianos. La diversidad de funciones sociales asegura en la sociedad una complementariedad de esfuerzos que juegan en beneficio de todos, con tal que se respete la justicia y el bienestar. Obliga además a tomar conciencia de aquella solidaridad que debe existir entre los hombres, miembros distintos de una misma sociedad. La doctrina económica desarrollada por el Movimiento Nacional Sindicalista considera la integración de todos al proceso productivo, la participación de todos en los beneficios del desarrollo y el destino universal de los bienes y servicios. Las leyes del estado deben asegurar el derecho de acceso a la propiedad de los bienes que garanticen el cumplimiento de los fines de la familia y del hogar como proyección al territorio de la patria.
El destino universal de los bienes hace posible la búsqueda del bien común como justicia social y como valor moral. En el plano personal la propiedad permite al hombre el ejercicio de su voluntad. Le facilita las iniciativas y las medidas de previsión. Lo libera de apremios y servidumbres materiales que podrían disminuirlo. Exalta el gusto por el trabajo y el sentido de responsabilidad. En el plano familiar la propiedad es una base de seguridad. Garantiza la estabilidad. Proporciona a la familia un ambiente que permite su mejor desenvolvimiento y desarrollo. En el plano social corresponde al gusto innato del hombre por la libre disposición de los bienes que le son necesarios. Permite, además, el ejercicio del deber de justicia y de solidaridad. Hace posible la participación en fundaciones de bien, para lograr resultados aceptables en la superación de carencias físicas, sociales, éticas y culturales. También reconocemos, como nacionalistas, el derecho al trabajo, pues todo hombre tiene el derecho de asegurar su existencia, y de encontrar los medios para proveer su propia vida y la de quienes dependen de él. Se trata aquí de un derecho fundamental que se complementa con el derecho a nacer, crecer, educarse y realizarse que proclamaron los nacional sindicalistas en la Revista Bandera Negra fundada en 1947.
El trabajo del hombre es personal, necesario y social, Contribuye a la realización personal y social del hombre. Esa es la razón de la dignidad del trabajo que se opone a la concepción liberal, según la cual el trabajo es una mercancía. Para el marxismo el trabajo es una fuerza productiva al servicio del estado totalitario socialista. El trabajo debe ser remunerado con un salario justo, para financiar la vida familiar. En Chile se habla, por mensaje de la Iglesia Católica, de un sueldo ético. En un régimen nacionalista y sindical todo hombre debe poder encontrar un trabajo que le asegure lo necesario. Es la ocupación laboral plena. Para el nacional sindicalismo el trabajo representa un alto valor moral. Es una fuente de perfeccionamiento moral y material que contribuye al pleno desarrollo del trabajador en la sociedad. El trabajo es un factor de unidad. Reúne a los hombres asociados a una misma tarea: la de hacer vivir a la comunidad. Contribuye eficazmente a la realización de los fines de la nación.
La lucha de clases al interior de las naciones y las guerras en la convivencia internacional obedecen a los intereses de los dueños del dinero, de las armas y de las drogas. También a las presiones del poder político totalitario de las fuerzas estatistas. Por eso es necesario construir un sistema económico libre, social y solidario que haga posible la convivencia nacional y que propenda a la creación de una forma económica que proyectada a la convivencia internacional entre naciones y estados permita el intercambio de bienes y servicios que generen amistad y compromisos en la mutua defensa de los objetivos compartidos. El sistema económico nacionalista se caracteriza por la ocupación plena, la autogestión, el social sindicalismo, la capacidad productiva de las pequeñas y medianas empresas, la explotación sustentable de los recursos naturales, la generación de energía limpia, a través de empresas integradas al planeamiento y al Proyecto Nacional que contenga un reconocimiento expreso a las actividades agrícolas, forestales, ganaderas y pesqueras productoras de alimentos para la supervivencia del pueblo, sin dejar de considerar al comercio y al turismo. Esta descripción constituye una visión de la vida productiva de la nación, dotada de un sistema financiero que no subordina la actividad económica a los intereses y especulaciones.
En la economía social sindicalista el derecho de asociación de los gremios y sindicatos, como cuerpos sociales, debe ser libre, autónomo, jerarquizado y participativo. Su actividad específica en el sistema económico es un elemento de unidad para los trabajadores y un aporte concreto en la producción de bienes y servicios, para satisfacer las demandas de la convivencia. El sindicato hace más factible la aplicación de la justicia porque codifica y mantiene en sus justos límites las aspiraciones, lo que evita herir los intereses legítimos de los trabajadores.

lunes, 31 de enero de 2011

FE RESUELTA Nº77 Febrero

FE RESUELTA
Nº 77 Febrero del 2011 fe.resuelta@gmail.com Patria- Estado – Destino
Director: Hugo Carreño Aránguiz Fundada en Octubre del 2004


VISITAS NACIONALISTAS A SANTIAGO DE CHILE.
Chile ha sido visitado por dirigentes políticos nacionalistas.
Entre ellos se puede nombrar a Blas Piñar de Fuerza Nueva de España. En Chile planteó forjar una organización política tradicionalista con las propuestas patrióticas del falangismo español. Mario Ríos Santander, por esa fecha Subsecretario General de Gobierno, se mostró interesado y distribuyó la revista Fuerza Nueva. Piñar es un político que se proyectó a la creación de estructuras a nivel iberoamericano. Se quedó conforme con el nacionalismo chileno integrado, entre otros, por Juan Antonio Widow y sus seguidores, con la Revista Tizona, Osvaldo Lira Pérez y su catolicismo político y social con fuerte influencia en las universidades chilenas, los abogados Sergio Miranda Carrington y Mario Arnello Romo que hicieron sus tesis de grado estudiando a José Antonio Primo de Rivera, y el Movimiento Nacional Sindicalista de Ramón Callis, Delfín Alcalde Wetson, Eugenio Cáceres y Misael Galleguillos.
Desde España llegó además, en octubre de 1980, el Jefe de Falange Española de las Juntas de Ofensivas Nacional Sindicalistas, JONS, Diego Márquez Horrillo. Estuvo en Santiago y visitó Pucón, Valparaíso y Antofagasta. Reiteró el nacionalismo del trabajo, para construir un nuevo estado, .en un encuentro nacionalista en Pucón. Incluso participó, como todos los presentes, en la toma de juramento de jóvenes universitarios de Chillán, Concepción y Temuco que se incorporaban al Movimiento Nacional Sindicalista en el Sur de Chile. La visita de Diego Márquez Horrillo se produjo el 15 y 16 de octubre de 1980.
También vino desde España el abogado Jaime Alonso García de Fuerza Nacional del Trabajo, quien concurrió a la sede de Santiago del Movimiento Nacional Sindicalista, para plantear la creación de una federación sindical de carácter nacionalista a favor de las justas reinvocaciones de los derechos laborales. Mantuvo reuniones con los dirigentes sindicales del Frente Laboral de Chile, FLC.
Italia envió a altos dirigentes del Movimiento Social Italiano encabezados por Giorgio Almirante. Se mostraron gratamente sorprendidos por la acción de la Escuela Sindical de Chile y por las realizaciones de la Secretaría Nacional de los Gremios. El Movimiento Social Italiano fue creado por el Príncipe Julio Valerio Borghesse que intentó un golpe de estado con Stefano Della Chaie en diciembre de 1970. Della Chaie creó Avanguardia Nazionale, escisión de Orden Nuevo que se había separado del MSI. Este dirigente italiano desarrolló una “estrategia de tensiones”, para influir en las decisiones políticas y sociales de la convivencia. Vino dos veces a Chile a desarrollar actividades en el ámbito de la seguridad. Encontró resistencias en Erwin Robertson Rodríguez y en Ramón Callís. Arrigorriaga. Con anterioridad había venido una delegación de nacionalistas italianos a una reunión política con personeros del nacional sindicalismo chileno encabezados por Ramón Callís y un grupo de dirigentes. El encuentro lo gestionó Vittorio Di Girolamo. La reunión fue un acto político que contó con una banda del Movimiento Nacional Sindicalista que interpretó los himnos nacionales, marchas y canciones nacionalistas.
A la Escuela Sindical también llegó el padre Jeorge Grasset de Argentina, quien invitó a dirigentes sindicales nacionalistas a participar en los Encuentros Iberoamericanos que se realizaban en Argentina. De la nación trasandina estuvieron en Chile Alberto Falcionelli y Enrique Díaz Araujo, ambos intelectuales e investigadores con varias obras publicadas.
También vinieron dirigentes nacionalistas de Francia, Alemania, Inglaterra, Nicaragua y de otros estados, incluido, Afganistán.
Los alemanes se hicieron presente con Franz Joseph Straus y la Fundación Hans Seidel. Strauss nació en Mûnich el 6 de septiembre de 1915 y murió en Ratisbona el 3 de octubre de 1988. Perteneció a la Unión Social Cristiana, USC, fundada por Hans Seidel en Baviera el año 1945. Fue Primer Ministro de Baviera entre 1978 hasta 1988.
Su pasado nacionalista lo hizo admirador del gobierno de Augusto Pinochet y se propuso romper con el aislamiento internacional del régimen militar. Viajó a Chile en 1978 y se reunió con el Presidente Pinochet. Estos hechos fueron cuestionados políticamente en Alemania, principalmente por el Partido Social Demócrata de Wily Brand. Strauss elogió en forma permanente al gobierno de Pinochet. Regaló al Presidente chileno un arma de colección y propuso un apoyo permanente a través de la Fundación Hans Seidel fundada en Baviera el 11 de abril de 1967. Hans Seidel fue presidente de la USC en el periodo 1955-1961 y Franz Joseph Strauss en el etapa 1961-1988.
Los dirigentes de la FHS se reunieron con Misael Galleguillos, para conocer las actividades de la Secretaría de los Gremios y de la Escuela Sindical. Ofrecieron financiar actividades de formación y capacitación a través de una entidad de carácter privado para estudiar temas de sindicalismo, política, economía y gestión. Se creó entonces el ISICH, Instituto Sindical de Chile que funcionó en Santiago dirigido por Luís Leiva. .Este Instituto realizó funciones de capacitación con profesores que se desempeñaban en la Escuela Sindical. Sin embargo nunca se tuvo más noticias de la Fundación. Mario Ríos Santander derivó el interés social sindicalista de personeros de la FHS, a ámbitos vecinales de Jorge Santibáñez y después a sectores neoliberales encabezados por Miguel Kast quién les informó sobre la economía “social de mercado” que aspiraban imponer.
Hasta hoy dan apoyo a organismos de estudio de esos sectores.
Intelectuales alemanes participaron en el estudio de la Constitución de 1980, donde conocieron a Jaime Guzmán que derivó del franquismo al neoliberalismo. Igual que en la España de Franco. Los actuales directores de la Fundación Hans Seidel en Chile son Hans Zahetmair y Cristián Hegemer.
De Francia vino Jean Maríe Le Pen que unió a nacionalistas franceses en el Front National. Le Pen proyectó el Frente al Parlamento Europeo. Su principal logro fue llegar a segunda vuelta, balotage, por la Presidencia de Francia el 2002 desplazando al socialista Lionel Jospin. También pasaron por nuestra patria nacionalistas que pertenecieron a la OAS en Argelia. La OAS se creó en Madrid el año 1961, en pleno desarrollo de la Guerra de Argelia (1954-1962). Uno de ellos fue conocido en Santiago como Alán. En la actualidad el Frente Nacional está dirigido por Marine Le Pen elegida por los nacionalistas el 15 de enero de 2011. Los nacionalistas franceses aportaron el Manifiesto Político y Social de Pierre Chateau-Jobert, comandante de la OAS, y los nacionalistas italianos escritos de Evola.
De Brasil vino, en octubre de 1980, una delegación de autoridades encabezados por el Presidente Joao Baptista de Oliveira Figueiredo que gobernó Brasil en el período 1979-1985.
De Perú vino una delegación de autoridades presidida por el Ministro Secretario General de Gobierno. También lo hicieron, en calidad de exiliados, dirigentes del APRA que crearon en Chile la Revista Ercilla.
De Bolivia vinieron Víctor Paz Estenssoro y Hernán Siles Suazo junto a otros miembros del MNR. También vino Oscar Únzaga de la Vega creador, en Santiago, de Falange Socialista Boliviana el 15 de agosto de 1937.
Todos estos nacionalistas se contactaron con Ramón Callís Arrigorriaga. No debemos olvidar que Callís Arrigorriaga fue presidente, en los años cincuenta y principios de los sesenta de la Comisión Relacionadora del Nacionalismo Iberoamericano. En esa calidad, con motivo de la visita a Chile del Presidente Norteamericano, entregó una carta al Presidente de los Estados Unidos Dwight D. Eisenhower donde fijó la posición del nacionalismo iberoamericano, para un nuevo entendimiento con EE.UU. La carta tiene fecha 29 de febrero de 1960.
Del Vaticano visitó Chile entre el 1 y 6 de octubre de 1987 Su Santidad el Papa Juan Pablo Segundo.
Personeros del nacional sindicalismo viajaron a España. Juan Antonio Widow, Osvaldo Lira, Gabriel Pumarino, Renato Carmona, Jorge Vargas y Eugenio Cáceres. También estuvo Germán Cuevas Torrealba. A Alemania viajó Werner von Bischosffhausen. A Nueva Zelandia Álvaro Ulloa Rûbke.
A Argentina Misael Galleguillos, Ariel Peralta y Luís Leiva. En Argentina se tomó contacto político con Marcelo Sánchez Sorondo de la Revista Azul y Blanco A Bolivia Ramón Callís, Alán Jofré y Vicente Orozco. Callís viajó a Bolivia a realizar misiones encargadas por los dirigentes del Movimiento Nacionalista Revolucionario que vivían en Santiago. A México Eugenio Cáceres, Jaime Tramón, Hugo Carreño y Pablo Medina. A Brasil Luís Lázaro y Misael Galleguillos. A Perú Leopoldo Quintano y Misael Galleguillos. Allí conocieron a Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador y dirigente del APRA. Eugenio Cáceres viajó a Cuba a un Encuentro Internacional de Estudiantes de Arquitectura realizado en La Habana donde conoció a Ernesto Che Guevara que asistió al evento. Entonces Cáceres era presidente del Centro de Alumnos de Arquitectura de la Universidad de Chile de Valparaíso. El arquitecto y profesor universitario Gabriel Pumarino viajó a Paraguay. En Ecuador se hicieron presente Álvaro Ulloa y Sergio Aguirre Latchan. También estuvieron Gastón Acuña y Germán Moreno.
Todos estos actos dan muestra de una trayectoria política y doctrinaria que da identidad y estilo, en el ámbito de personas e instituciones, que deben ser debidamente valoradas.
EL PUEBLO DE LA PATRIA
El Movimiento Nacional Sindicalista es una institución política y cultural que se proyecta a los chilenos para lograr su transformación en fuerza nacionalista capaz de gobernar la nación. Sus fines están definidos en la misión de contribuir a articular un movimiento de ideas que de fundamentos y doctrina a los esfuerzo de personas y grupos nacionalistas que tienen carencias intelectuales que debilitan su accionar. Su doctrina del ser, de la vida, de la verdad y de los valores constituye un esquema ordenado de ideas y estimaciones que dan esencia e identidad a las personas y sus comunidades. Chile tiene 17.459.488 personas de las cuales 16.601.707viven en la patria. En el exterior viven 857.781 compatriotas, de los cuales el 56.8% han nacido en Chile y el 43.2% fuera del país.
Todas estas personas deben conocer de nuestras ideas y propuestas para cumplir con el mandato de la historia de hacer de Chile una nación desarrollada al máximo de su potencialidad, con el fin de hacer realidad el poder nacional que nos impulsará a la libertad, la dignidad y la justicia que nuestro pueblo nos demanda.
JORGE PRAT Y SU ULTIMO PROYECTO POLITICO
Jorge Prat Echaurren (1918-1971) elaboró un proyecto político para lograr un cambio de gobierno en la República de Chile. Para ello creó, junto a Arturo Olavarría, la Unión Cívica Democrática. Su sede estuvo en la calle Londres, pleno centro de Santiago. Los seguidores de Prat se incorporaron a esta nueva fuerza política. Uno de sus miembros más destacado fue Gonzalo Vial. También lo fueron Manuel Ugarte, Sergio Guzmán, Carlos Monasterio. El 4 de marzo de 1972 la UCD designó a Gonzalo Vial Correa para asistir a una reunión de sectores políticos y empresariales en Chiñihue. En la ocasión se acordó “actuar con decisión y valentía para defender la libertad, la democracia y los derechos humanos que están seriamente amenazados por el gobierno y los partidos de la Unidad Popular”
El general en retiro Alberto Green Baquedano, que fuera director de la Academia Militar de Chile, se unió al proyecto de Prat e incorporó a la UCD a miembros del Partido Popular Nacionalista que había creado el general Héctor Martínez Amaro el 16 de junio de 1966. Entre ellos se debe mencionar al general Máximo Errázuriz y a Fernando Figueroa que fue Secretario General del PPN. Este colectivo nacionalista fue considerado como movimiento de centro derecha.
El Movimiento Nacional Sindicalista, dirigido en ese tiempo por el arquitecto y profesor universitario Eugenio Cáceres, asistió a reuniones con Jorge Prat, para continuar con políticas de convergencia nacionalista, pero la muerte de Prat en Curacaví el 20 de diciembre de 1971, limitó su participación.. El MNS no participó en la intentona golpista. Había otros proyectos, pero ha valorado todas las acciones de rescate de la patria del totalitarismo comunista. Prat había diseñado el Plan Marzo 1972. Alberto Cardemil, Enrique Campos Menéndez y Alberto Arce, entre otros, siguieron adelante con el plan y convencieron al Mayor Arturo Marshal, a Fernando Nierard y otros militares en retiro, incluidos los seguidores del general Roberto Viaux, para organizar una asonada golpista con apoyo de sectores nacionalistas. Sin embargo los servicios de seguridad supieron del intento y procedieron a detener a los cabecillas el 28 de marzo de 1972. Green Baquedano, que lideró el intento, fue liberado el 2 de abril de 1972, “por falta de pruebas.” Arturo Marshall se fue a Bolivia. El resto se desmovilizó.
Sin la conducción de Jorge Prat el llamado plan marzo no logró solidez y careció de una proyección estratégica, para alcanzar grados aceptables de participación militar. Prat tenía vigencia política, obtuvo 54.536 votos en elecciones senatoriales de 1965, y su espíritu patriótico era reconocido por las Fuerzas Armadas.
Según analistas de izquierda los diversos sectores que participaron en el denominado plan marzo, dieron forma al plan septiembre y a corto plazo coordinaron sus esfuerzos, para superar la ingobernabilidad de la nación, incorporándose a la Junta Unificadora Nacionalista del general Alfredo Canales.
Los generales Ariosto Herrera, Roberto Viaux y Alfredo Canales son oficiales militares con sentido patriótico y social que jugaron un rol fundamental para cautelar los intereses superiores de Chile como patria, como estado y como destino.
Jorge Prat fue el hombre que estuvo ausente en la conducción del gobierno militar.

viernes, 31 de diciembre de 2010

FE RESUELTA N°76 - ENERO 2011

FE RESUELTA
Nº 76 Enero 2011 fe.resuelta@gmail.com Patria- Estado- Destino
Director: Hugo Carreño Aránguiz http://feresueltachile.blogspot.com/ Fundada en Octubre del 2004

ORGANIZACIÓN SOCIAL DEL MAGISTERIO: ¿Colegio o Sindicato?
El tema de la organización de los profesores ha tenido forma sindical y forma profesional. En lo sindical ha tenido formas de representación que han surgido del ejercicio de la profesión docente. Esto ha significado crear estructuras representativas, para alcanzar niveles aceptables, a fin de ejercer la docencia de modo que los estudiantes se incorporen a la comunidad con conocimientos y valores que contribuyan a una sana convivencia en nuestra forma de vida.
Esta materia ha sido tratada, entre otros, por Carlos Ruiz Schneider en su obra Educación Mercado y Privatización. También lo ha hecho Misael Galleguillos en su libro Educación Ciencia y Valores (2004), Alfredo Prieto con La Modernización Educacional (1983) e Historia del Magisterio Chileno (2003) de Iván Ljubetic. El magisterio nacional, como movimiento social, hizo su primera huelga en 1918 cuando era Ministro de Educación Pedro Aguirre Cerda, por un problema de deuda del gobierno a los profesores. Por ese tiempo operó la Asociación de Educación Nacional, AEN, gremio funcionalista de la educación que surge del avance de la psicología y la biología que redimensionaron el proceso educativo. Es la época de Montessori, Decroly y Piaget cuyos postulados llegaron a Chile en los años 10 y 20 del siglo pasado.Por esos años se generan las proposiciones educacionales de Alejandro Venegas, Francisco Antonio Encina, Guillermo Subercasseaux y Luis Galdames que participan en el debate educacional como personas que piensan a Chile y a su desarrollo como un desafío, para superar los problemas básicos de la convivencia heredada del liberalismo político y económico en su forma parlamentarista. Entonces se propone la Enseñanza Básica Obligatoria, las Escuelas Industriales, los Institutos Comerciales. Sustentados en conocimientos y valores demandados por el desarrollo. Ya existían las Escuelas Normales y La Escuela de Artes y Oficios como formadores de profesores de enseñanza básica y como técnicos para el crecimiento industrial. Entre los educadores debemos señalar, nos dice el Doctor Carlos Ruiz Schneider, a Camilo Henríquez, Juan Egaña, Andrés Bello, Domingo Faustino Sarmiento, Ignacio Domeyco, Valentín Letelier y Darío Salas. Además están Amanda Labarca y Roberto Munizaga
Otros maestros, adscritos al nacionalismo, han sido Emilio Tizzoni, Guillermo Izquierdo Araya, Juan Gómez Milla, Gonzalo Vial, Héctor Herrera, Ladín Canto, José Antonio Videla, Guido Crino, Juan Antonio Widow, Eduardo Sánchez, Ariel Peralta, Misael Galleguillos, Julio López, Marta Escanilla, Alma Meléndez, Jaime Tramón, Octavio Tapia, Oscar Burgos, Miguel Solano, Domingo Bravo, Rodrigo Gómez, Hernán Valenzuela Seura, José Onofre Correa, Gloria Henríquez y Daniel de la Vega.
El planteamiento sindical cobra mayor fuerza, en los años 80, con la presencia política de la izquierda y de sectores radicales. La Confederación de Educadores de Chile, creada en 1944, se transforma en un gremio poderoso dirigido por Humberto Elgueta Guerin, quien se opuso tenazmente a la creación de un Colegio de Profesores en los años 60.Entonces había un gran número de profesores no titulados, incluidos dirigentes del gremio, que no tenían cabida en esta entidad. En 1977 el Colegio de Profesores de Chile, CPC, tenía 76.000 afiliados, de los cuales 4245 no tenían título, pero tenían más de 10 años de ejercicio de la labor docente como exigía el DL 678 que creó el Colegio el 16 de Octubre de 1974. Su labor institucional original se prolongó hasta 1980. Sus autoridades fueron designadas por el poder político a través del Ministerio de Educación hasta su autogobierno. El rol del Colegio de Profesores es urgente y necesario, en la política educacional, para lograr perfeccionamientos globales en el sistema educativo que permita aportar recursos humanos al proceso del desarrollo de tecnologías y al mejoramiento de la calidad de vida de los chilenos.
El Colegio se propuso en los años 60 por sectores nacionalistas e independientes. Incluso los centros estudiantiles de pedagogía fueron invitados a la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, para analizar el tema. El profesor Ruiz afirma que la creación del Colegio tuvo como misión desarticular al profesorado como fuerza social. El primer presidente fue demócrata cristiano y el segundo comunista. Para el Doctor Ruiz el Colegio es de naturaleza corporativa para el control de los educadores.
Hasta hoy, incluido el Doctor Ruiz, se mantiene en sectores de izquierda la tesis de la Escuela Nacional Unificada, ENU, del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación, SUTE, cuyo vicepresidente Mario Astorga fue el primer Ministro de Educación del Gabinete del Presidente Salvador Allende. El SUTE reemplazó a la Confederación de Elgueta Guerin.
Los antiguos luchadores sindicales impusieron una transformación representativa, sin participación de los profesores, como trabajadores de la educación.
Ellos rechazan las evaluaciones del magisterio y todas las medidas que pongan en riesgo su control sobre el magisterio nacional como fuerza social proyectada al sindicalismo del trabajo que les permite “cierto poder” en la Central Unitaria de Trabajadores, CUT.
Para quienes plantean crear una organización sindical, como la corriente SUTE dentro del CPC, el Colegio es limitante, antidemocrático, excluyente y débil en lo jurídico e ideológico. Hoy día los defensores de la ENU plantean la creación de la Nueva Escuela Emancipadora, NEE. Además proponen la creación de una Confederación Única de Trabajadores de la Educación.
El Movimiento Nacional Sindicalista cree en la organización profesional de los profesores en el Colegio, sin perjuicio de lo sindical. Hemos aportado conocimientos y experiencias a la función educacional. Sabemos que lo medular de la educación consiste en escolarizar los conocimientos, experiencias, valores y realizaciones de nuestra nación como patria y como cultura.
Sabe del paso del Estado Docente y de la Libertad de Enseñanza al Estado Subsidiario. La política educacional del régimen autoritario consistió básicamente en fijar todo el esfuerzo en la enseñanza básica para llegar a todos los niños de Chile. Entonces la política del ministerio estaba definida principalmente en el profesionalismo universitario, con la gratuidad de los estudios que beneficiaba a sectores que invertían elevadas sumas de dinero en la educación secundaria privada y pasaban a la gratuidad de los estudios superiores.
En la enseñanza media se debatía si la educación pública debía seguir centralizada en el Ministerio de Educación o privatizarse. El nacionalismo se oponía a la privatización que pretendían los sectores neoliberales del gobierno. Aquí se produjo una disyuntiva que fue resuelta por entregar la educación a los Municipios. El resultado de esta transferencia del sistema público de la educación no logró los objetivos diseñados, principalmente porque quienes dirigieron esta descentralización no estaban de acuerdo con la “municipalización”, pues propiciaban la privatización a través de organismos educadores privados con la calidad de “agencias educativas”. Promovían que los recursos económicos de la educación fueran entregados a los padres, con el fin de que ellos decidieran las escuelas y colegios para educar a los niños y jóvenes. Otro punto que hizo desactivar el sistema público ocurrió por quedarse el ministerio con los recursos de la gestión educacional. Esto transformó al Ministerio en un organismo de grandes recursos para la gestión política de los gobiernos.
La propuesta nacionalista se llamó primero Nación Docente (Jorge Prat) y luego se definió como Nación Educadora (Eugenio Cáceres), con su estructura descentralizada, por ser una función de la nación y no del estado. Ha propuesto la reforma de los organismos educativos de las corporaciones municipales y la creación de una Superintendencia de Educación, con competencias para supervisar a los colegios privados, en el contexto de la Ley Orgánica de la Educación. Además se concibe la creación de Juntas Escolares en los colegios privados formados por profesores, directivos, alumnos y apoderados, con la misión fundamental de establecer y supervisar el proyecto educativo de las escuelas, colegios y liceos. Estas Juntas también se deben establecer en la Enseñanza Pública.
En Chile existen más de 10.000 colegios, de los cuales 6.138 son públicos y 40.084 son privados La población escolar supera los 3.652. 230 estudiantes. Del total de las escuelas sólo 300 tienen proyecto educativo.
Alfredo Pietro, que fuera Ministro de Educación, expresó que lo fundamental de las políticas educacionales es el principio de subsidiaridad, que es un principio que deriva de la tradición filosófica católica. El estado debe velar por el bien común lo que supone un respeto por el cumplimiento de los fines propios de los cuerpos sociales de la nación. De allí que el sujeto fundamental de la acción educativa sea la familia.
La incidencia de los conocimientos y valores en la educación es materia de análisis especializado. Ya nos referimos a la psicología y a la biología.
También podemos agregar en la matemática lo numérico y lo medible; Conjunto y Estructura, teoría de funciones y constructivismo; probabilidad e inducción matemática. En las ciencias sociales, moral valórica y sentido de la historia; conocimientos välidos y valores universales; tradición y creación, restricciones específicas y programas de investigación; universo y vida; universo material y preservación de vida; polución y sustentabilidad; ensimismamiento y universalidad; patriotismo guerrero social republicano y pluralismo ideológico vano. Estas materias competen a los profesores más destacados del magisterio en un colegio de la orden.
La educación debe ser analizada en forma permanente, por ser una función adaptativa a los acontecimientos y hechos que ocurren en la vida de pueblos y naciones, para estructurar una forma que permita resolver los nuevos requerimientos de la forma de ser y de convivir de pueblos y naciones.
La reforma y la reestructuración de la educación son fundamentales para contribuir a la realización de los fines de la nación.
NACIONAL SINDICALISMO Y SU NOMBRE ORIGINAL
En el año 1983 se tomo la decisión institucional de reasumir el nombre original del nacional sindicalismo chileno. Desde entonces el Movimiento se ha presentado públicamente con la denominación Movimiento Nacional Sindicalista. Su primer escrito en esta nueva etapa fue un documento de compromiso político y doctrinario. Se trata de la publicación Nacional Sindicalismo. Testimonio, Presencia y Actitud. Una Patria, un Estado, un Destino, publicado en Septiembre de 1983.
A partir de esa fecha se han publicado 10 libros, se ha participado en el ámbito de la política, se han abierto dos sitios Aspas en Internet, se ha creado el blogs Movimiento Nacional Sindicalista, se han adoptado decisiones políticas, se han entregado documentos a la Presidencia de la República, se han editado dos revistas: Presencia y Fe Resuelta durante los últimos 170 meses que equivalen a 12 años.
Se han establecido contactos políticos con fines de convergencia nacionalista entre los que destacan Legión Nacionalista de Chile que apoyó la precandidatura presidencial de Pablo Rodríguez Grez y el Movimiento de Convergencia Nacional que elaboró una Declaración de Principios y una Normativa Programática. Convergencia Nacional realizó cuatro actos públicos, reuniones con simpatizantes y asistencia a eventos nacionalistas. Su accionar está contenido en Alerta Austral y en Fe Resuelta como testimonio de una voluntad política permanente.
El Movimiento Nacional Sindicalista no se hace responsable de las opiniones y actitudes del autodenominado mrns, por no ser parte de nuestro quehacer político y doctrinario. Tampoco comparte los dichos en “polémicas y foros”, por ser ajenos a la verdad y al bien común como justicia y como ética valórica.
Los medios de comunicación saben, o deben ya saber, que la trayectoria del Movimiento Nacional Sindicalista es única, consistente y continuada desde los orígenes de Bandera Negra en 1947 y de la creación del MNS en 1949 hasta la época actual.
El desconocimiento de ideas, hechos, actos y personas por parte de los “escindida” habla por si mismo de lo que es nuestra realidad histórica como movimiento social, político y cultural dotado de una institucionalidad que debe fortalecerse, para cumplir misiones y tareas que nos permitan contribuir a lograr los fines de la nación.
SALUDOS Y ESPERANZA
EL Mando Nacional del Movimiento Nacional Sindicalista y Fe Resuelta saludan a todos sus miembros y lectores, en la esperanza de crear nuevas etapas que nos guíen a la conquista de nuevos camaradas, para contribuir a forjar nuestro destino de grandeza.
¡LA PATRIA ES NUESTRA MISION¡

martes, 30 de noviembre de 2010

FE RESUELTA N°75 - DIC.

En FE RESUELTA
Nº 75 Diciembre 2010 . fe.resuelta@gmail.com Patria- Estado – Destino
Director: Hugo Carreño Aránguiz http://feresueltachile.blogspot.com/ Fundada en Octubre del 2004


ORGANIZACION POLITICA Y ACCIÓN CORPORATIVA
El presidente del Frente Gremial del Magisterio, FGM, informó a Fe Resuelta que han logrado legitimar su presencia en el cuerpo educativo chileno al superar los 30 profesores en el sistema escolar de la nación.
Su protagonismo se vio proyectado en el paro nacional del Colegio de Profesores que mostró su capacidad de movilización, principalmente en la Provincia de Maipo, en San Bernardo.
El dirigente José Correa participó activamente en las movilizaciones, en representación de sus cuarenta maestros en el gremio docente y de los 30 profesores del FGM.
Este Frente cuestiona la acción del Colegio, por definir sus funciones como sindicato y no como colegio profesional que tiene definidas sus propias misiones y tareas en la ley.
Esto hace que la gran mayoría de los maestros no se incorpore al organismo gremial, por los compromisos de la organización profesional con el movimiento sindical chileno, que está conformado por diversas multigremiales como la Central Unitaria del Trabajo, CUT, El Frente Laboral de Chile, FLC, Confederación Autónoma del Trabajo, CAT, la Unión Nacional de Trabajadores, UNT, y otras.
La crisis del sistema educativo que hoy se analiza de distintas maneras tiene su origen en la ausencia de políticas educacionales donde se reconocen falencias, pero no se transforman en proyectos educacativos. La izquierda plantea un oscuro estatismo, que en buena crianza se traduce en un vetusto estado docente. Por su parte la derecha vuelve a plantear la privatización del sistema. De todos modos se olvidan del carácter de derecho constitucional de la educación. Esto implica que el estado debe garantizar a los chilenos el ejercicio de la función docente, para incorporarse a la convivencia nacional. El FGM reconoce este derecho como fundamental en la convivencia social y le da la categoría de principio y de valor connaturales a las personas, con el mismo rango del derecho a nacer, del derecho a crecer, del derecho al trabajo y del derecho a la realización personal y social, para mejorar la calidad de vida y su preservación, con el fin de hacer posible el cumplimiento de los fines de la nación.
El Movimiento Nacional Sindicalista ha tratado el tema educacional y ha propuesto la transformación de las corporaciones educacionales de los Municipios en organizaciones de dirección educativas que cumplan sus funciones como rectorías universitarias que permitan grados aceptables de participación social de profesores, estudiantes y apoderados. Sobre la enseñanza particular subvencionada debe existir una Superintendencia de Educación y al interior de cada colegio una Junta Escolar formada por directivos, profesores, estudiantes y apoderados, con derecho a tomar decisiones para una buena educación. Estas Juntas también deben existir en la educación fiscal.
Lo importante es que los estudiantes se incorporen a la vida social y que no sean permanentes transgresores falibles, con su entorno. La escolarización de conocimientos y valores deben estar acordes con las inquietudes de las nuevas generaciones que acceden a la tarea educativa. Para ello es el Proyecto Educativo que debe tener cada colegio, para formar a sus alumnos con conocimientos válidos y valores trascendentes que hagan posible formas de convivencia que reconozcan a todos como miembros de una misma comunidad donde primen la verdad, el bien y la belleza.
Ya lo hemos dicho: En lo fundamental, unidad. En lo dudoso, libertad. En todo, hermandad y camaradería.
El Movimiento Nacional Sindicalista está organizado en base a la participación de sus militantes en los cuerpos sociales de la nación. En efecto los profesores han conformado el Frente Gremial del Magisterio. Los trabajadores han dado consistencia al Frente Laboral de Chile, sin dejar, por ello, su incorporación al Movimiento Sindical de Chile. Los estudiantes forman parte de las Juventudes Nacional Sindicalista, JUNS, a la que pertenecen también los trabajadores jóvenes y los estudiantes del sistema escolar chileno. Además mantiene su organización histórica donde tiene vigencia la autoridad, el orden y la jerarquía. La Jefatura Nacional comprende un Mando, una Secretaría General, un Equipo de Comunicaciones, un Equipo de Finanzas un Tribunal y los dirigentes de las organizaciones sociales descritas.. Además, forma parte de su estructura la Comunidad de Jerarquías que ha funcionado en forma permanente por ser irrenunciable y depositaria de los principios y valores de la doctrina y de nuestra forma de vida.
También ha existido un Frente de Pobladores y Corporaciones de Estudio donde convergen los profesores universitarios y los profesionales, que se proyectan a los Colegios Profesionales y a los gremios y corporaciones que representan las distintas actividades productivas y de estudios e investigación como son, entre otros, el Instituto de Estudios Históricos Arturo Prat que preside Julio Tapia Fallk, el Centro de Estudios Lircay que preside Jacinto Pavez Rivera y el Museo Virtual de Marcelo Villalba.
ESPIRITU NACIONALISTA
El espíritu de los nacionalistas debe estar impregnado de vocación de servicio y amor a la nación y a su pueblo. La formación espiritual de nuestros militantes y seguidores debe contener una fuerza espiritual que sea capaz de movilizar la acción colectiva, con el fin de proyectar nuestros principios y valores a la comunidad nacional de los chilenos.
El Movimiento Nacional Sindicalista, como nacionalismo del trabajo, busca la realización de la justicia social. Para ello propone un sindicato social sindicalista y de autogestión. Su soporte está en la nación, en su espíritu patriótico, en su afán de justicia y en la participación social de los sindicatos y gremios en la estructura del estado.
El nacionalismo chileno ha participado en la creación de su propia forma sindical desde los inicios del movimiento social de los trabajadores. En su origen está George Sorel (1847-1922) y Ramiro Ledesma (1905-1936). Su rechazo al liberalismo lo proyectó a la lucha social y política, para ganar espacios de acción y realización.
En una primera etapa hizo propio el mutualismo, luego estudió el sindicalismo anarquista que contenía aspectos inequívocos de justicia. La falta de sentido patriótico del anarquismo lo aíslo de la lucha social, al plantear un sindicato clasista con sociedades de resistencia, que hacían perentorio, para el nacionalismo, luchar por su nacionalización. El patriotismo social lleva a reconocer a los sindicatos como herramientas de cambio, para lograr la justicia y el financiamiento del proyecto nacional.
La nacionalización de la lucha de los trabajadores fue un mandato para las nuevas generaciones de jóvenes trabajadores y estudiantes nacionalsindicalista. Fue la tarea de Delfín Alcaide, Federico Mujica, Ramón Callís, Pedro Zurita, Mario Urzúa, Misael Galleguillos e Iván Katalinich. También de Clotario Blest, René Sotolichio, Juan Vergara y Jorge Salinas.
Sus planteamientos dieron, a quienes ingresaban al MNS, un espíritu patriótico, social, rebelde y libertario. El ámbito de convivencia nacionalista contenía una misión institucional, para lograr mayores grados de libertad, de dignidad y de justicia que lo definió como alternativa al liberalismo político y económico.
El mundo nacional sindicalista contenía un llamado a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores que se hacía posible al dar al trabajo categoría de derecho básico de las personas.
La convivencia política y social de los nacionalistas obliga a definir la forma y estructura de su lenguaje, de modo de poner al alcance de las personas un instrumento práctico de consulta que cubra el objetivo de orientar el quehacer analítico de la comunicación verbal, en los actos que se lleven a cabo.
Por otro lado pretendemos dar a conocer un esquema ordenado de pensamiento que sirva de soporte a la psicología cognitiva, con el fin de que el ejercicio de diálogos y conversaciones sirvan de pauta para el conocimiento de las capacidades, fenómenos y procesos cognitivos que se articulan en torno a la comprensión y creación del lenguaje, en la convergencia social de las personas. Esto permite a su vez saber de las patologías y errores que se manifiestan en los encuentros, a fin de corregirlos para permitir dar consistencia a las palabras y conceptos que se intercambien en las reuniones sociales de la convivencia que se generan en los diferentes cuerpos sociales de la nación y su proyección a la política.
Sobre estas ideas fue un aporte a nuestro accionar el Glosario Nacional Sindicalista elaborado por Mario Urzúa Urrutia, los Cursos de Oratoria de Germán Cuevas Torrealba, la declaración de principios de la Escuela Sindical elaborada por Federico Mujica y las clases de economía de Ricardo Claro Valdés que había tratado esta materia con Jaime Eyzaguirre en la obra Elementos de la Ciencia Económica en 1966.
Participar en diálogos requiere tener conocimientos de las materias que se analicen. Se debe tener sentido de autocrítica, para no avasallar a los interlocutores, pues son esas las personas a quienes puede interesarles nuestros planteamientos y propuestas.
DEBIDO RECONOCIMIENTO
La búsqueda de convergencias del nacionalismo chileno tiene requerimientos de información sobre los esfuerzos realizados por personas, corporaciones y grupos en el pasado reciente. Tal es el caso del Instituto Arturo Prat que realizó una serie de conferencias sobre temas de la nación, el ejercicio del poder y la política.
Estas conferencias movilizaron a sectores nacionalistas que dieron forma a una convivencia política, social y cultural debidamente valorada por las personas que participaron en estos eventos.
A lo anterior debemos señalar las tareas asignadas a una Comisión de Estudios sobre los requerimientos, para dar las bases de convergencia de las diversas formaciones nacionalistas. Con este objetivo se elaboró una declaración de principios y una normativa programática que fue acogida por diversos sectores del nacionalismo que intentaron forjar un movimiento de convergencia nacionalista. Los miembros de la Comisión de Estudios establecida por Julio Tapia y la directiva del Instituto Arturo Prat fue conformada por Álvaro Quijano, Misael Galleguillos, Hugo González de la Vega, Álvaro Saieh y Julio Yubero.
Los esfuerzos realizados por un equipo de trabajo, más allá de sus logros, mostraron la necesidad de crear un sólido movimiento de ideas que tuviera plena vigencia en la convivencia social y política de los chilenos. Es lo que se vive en la actualidad con la labor en Internet de Alerta Austral, Fe resuelta y otras publicaciones.
El Instituto Arturo Prat realizó estudios sobre el ideal nacionalista que ha tenido reconocimiento en sectores políticos patrióticos que Fe Resuelta quiere hacer notar, para agradecer las tareas doctrinarias y programáticas que se realizaron.
EL CATOLICISMO SOCIAL CHILENO
Fe resuelta ha continuado la misión histórica de dar espacio al nacionalismo chileno. Fue una tarea que inició Mario Góngora con su obra Noción del Estado en Chile publicada en 1981. Esta labor de rescate fue proseguida por Misael Galleguillos y otros autores nacionalistas como Ariel Peralta, Edwin Robertson, Patricia Arancibia y Jaime Etchepare.
Además de los sacerdotes Fernando Vives, Guillermo Viviani, Alberto Hurtado y Osvaldo Lira que dieron contenido al nacionalismo social y político, debemos, en justicia, agregar al sacerdote Emilio Tagle Covarrubias. En efecto el padre Emilio fue párroco de los campesinos que en esos años habitaban en La Florida. Su apostolado popular lo predicaba, además, en el Seminario Pontificio. Es la época de Monseñor Manuel Larraín. Por esa fecha, los años treinta y cuarenta, surgirán el Partido Social Sindicalista de Clotario Blest y el Partido Corporativo Popular de Oscar Álvarez. En 1932 aparece el Movimiento Nacional Socialista de Jorge González. En 1935 la Falange Nacional de Eduardo Frei. Luego harán presencia doctrinaria y política el Movimiento Nacionalista de Chile de Ariosto Herrera y Guillermo Izquierdo Araya y el Movimiento Nacional Sindicalista de Ramón Callís Arrigorriaga y Osvaldo Lira Pérez. Según Luís García de Cortázar Sagarminaga el Movimiento Nacional Socialista tuvo un gran número de militantes católicos, entre los cuales se debe destacar a los Mártires del Seguro Obrero en 1938.
El padre Emilio Tagle fue Obispo de Valparaíso. En esa calidad logró mantener la catolicidad de la Universidad Católica de Valparaíso, cuestionada entonces por sectores reformistas que predicaban la laicidad de la corporación, para superar su confesionalidad. Hoy es una Universidad Pontificia. Por lo demás las universidades fueron creadas por los católicos de la Edad Media desde el siglo XIII. En Iberoamérica se crearon en el siglo XVI, en México y Perú, 1551. En Chile se crearon en el siglo XVII por congregaciones jesuitas y dominicas, 1621 y 1622. En 1758 se crea la Universidad de San Felipe, estatal, que es antecesora de la Universidad de Chile, 1842.
Monseñor Tagle y el padre Osvaldo Lira fueron hombres leales al Gobierno Institucional de las Fuerzas Armadas y de Orden, que derivó, por consulta y plebiscito, al Régimen Constitucional del Presidente Pinochet hasta 1990. Los que hoy predican alabanzas al padre Lira y al mismo tiempo atacan sin piedad al gobierno del general Pinochet deben reconocer una contradicción impresentable. Son otra cosa distinta del nacionalismo católico que derivó al nacionalsindicalismo chileno y a la cultura iberoamericana.
Para el sociólogo brasilero Luiz de Agiar Costa Pinto, que escribió en 1969 la obra Nacionalismo y Militarismo, el nacionalismo católico no es fascista. Cuestión que Fe Resuelta ha afirmado, en forma permanente, en relación al Movimiento Nacional Sindicalista. No debemos olvidar la obra del padre Alberto Hurtado que creó el 13 de junio de 1947, año de la aparición de Bandera Negra, la Acción Sindical de Chile, ASICH que fue la primera multigremial que logró avances efectivos en la creación de sindicatos campesinos El Movimiento Nacional Sindicalista cree en el sindicalismo social, para lograr el protagonismo y la participación de los trabajadores en la búsqueda del bien común, la justicia social y el financiamiento del proyecto histórico chileno, a fin de lograr realizar la misión histórica de Chile, para hacer posible nuestra tarea continental iberoamericana.

lunes, 1 de noviembre de 2010

FE RESUELTA N°74

FE RESUELTA
Nº 74 Noviembre 2010 . fe.resuelta@gmail.com Patria- Estado – Destino
Director: Hugo Carreño Aránguiz
Fundada en Octubre del 2004

REVISTA FORJA
Las personas que formaron parte del proyecto forja durante los años 1969 y 1977 fueron nacionalistas que aceptaron los planteamientos y propuestas nacionalsindicalistas.
Fe Resuelta 67 y 69 señalaron quienes escribieron en Forja. Sin embargo uno de nuestros lectores nos hizo llegar un ejemplar de Forja 28 donde se publica un índice de materias que elaboró Misael Galleguillos en 1975. En dicho escrito se indican los personeros que fueron autores de artículos desde su creación en 1969. Además de los autores ya señalados podemos mencionar a Carlos Acevedo Saavedra, Ronaldo Berríos González, Enrique Campos Menéndez, Germán Cuevas Torrealba, Agustín Ríos Quiñónez y Jorge Luer Alegría. Después de esos años tiene autoría Guillermo Henríquez Alfaro.
La Revista Forja estuvo formada por una comunidad nacionalista que hizo propio el concepto de nación, para analizar la realidad nacional desde los cuerpos sociales, la soberanía social y sus componentes institucionales que definen la lealtad con nuestra nación. Ya lo hemos dicho. La nación es la comunión espiritual de las ideas, de los actos y de las obras de una comunidad humana constituida por familias y personas asentadas en un territorio, que se remonta al origen y se proyecta al destino de una patria unida, grande y libre, hasta alcanzar nuestra realización histórica como estado donde prime la ética, la política y el derecho.
NACIONALISMO CHILENO
La presencia del nacionalismo en la comunidad nacional hace necesario su estudio como parte constitutiva de la sociedad chilena.
La Universidad Bernardo O`hhigins ha realizado estudios sobre el nacionalismo. Las investigaciones o mejor las indagaciones han sido polémicas por la restricción de sus teorías que consideran sólo aspectos de esta escuela de pensamientos y valores. Es el caso de la participación del nacionalismo en elecciones.
El nacionalismo es más que un proceso electoral. Es un cuerpo de ideas políticas, sociales, económicas y sobre todo culturales.
El Doctor Cristián Leyton Salas, profesor de la UBO, ha realizado un trabajo sobre el nacionalismo chileno que considera dos características: “nacionalismo negativo y nacionalismo positivo” El primero es una actitud política sin valores, espontánea, xenófoba, chauvinista y racista. Es ideológico, acéfalo y excluyente.
El nacionalismo positivo tiene existencia y vigencia en la convivencia nacional. Busca las potencialidades nacionales, con el fin de erigirse como un actor político capaz de contribuir a consolidar culturas de bienestar, en todos los ámbitos de la convivencia. Es un nacionalismo benigno que esconde la semilla del mesianismo. El nacionalismo positivo es autárquico, afirmador de valores considerados nacionales, pero de vigencia universal, es no excluyente, incorpora a todos los sectores a la chilenidad y no es ideológico.
El Doctor en Estudios Americanos profesor Cristian Leyton Salas nos dice que el nacionalismo reafirma el origen nacional y distinto de un grupo humano con respecto a otro.
El nacionalismo percibe que cualquier agente externo a su organización es una alteración de su propia identidad.
El nacionalismo negativo es por naturaleza hostil y necesita, para afirmar su cohesión social, la identificación de un enemigo externo. Sus fronteras son territoriales, exclusivas y excluyentes Es el caso del nacionalismo peruano.
Es común encontrar en autores nacionalistas iberoamericanos una temática biológica cultural que considera a los pueblos como formados por criollos, indígenas y mestizos. Los criollos son los sectores caucásicos, europeos, que nacen en la nación criolla. Los indígenas, pueblos originarios, son los sectores que viven desde antes o siempre en el territorio de la nación. Los mestizos son los sectores que surgen de la fusión de criollos e indígenas. En la etapa fundacional los conquistadores se unen a las mujeres aborígenes para “crear pueblos”
Este enfoque tiene poca vigencia en Chile. No así en otras naciones de nuestro continente como Perú y Bolivia, donde se habla de indígenas y de criollos.
Por otra parte, según el ensayista Esteban Valenzuela van Treek, el nacionalismo chileno teme a su diversidad interna que está conformada por indígenas, regionalistas y extranjeros. Estos conceptos forman parte de su escrito Nuestro Nacionalismo
Esteban Fernández fue Alcalde de Rancagua y Diputado.
Fe Resuelta afirma que el nacionalismo chileno debe ser analizado, por la existencia de formaciones nacionalistas, considerando sus planteamientos y propuestas, que provienen de principios y valores que surgen de una visión política y cultural, donde la tradición contiene los elementos para dar autenticidad originaria a juicios, voluntades y emociones fundadas en la verdad, el bien y la belleza.
En Chile existe un conjunto de libros y testimonios nacionalistas, en las etapas de tiempo que ya forman parte de la historia de la patria. Es la trayectoria de sus acciones en la convivencia que tiene obras realizadas con la intención de servir a la nación y a su pueblo.El nacionalismo no teme a la diversidad interior, por lo contrario integra a los conquistadores, a los pueblos aborígenes, al mestizaje, a los criollos, a lo africano, a los inmigrantes europeos y a los emigrantes chilenos al resto del mundo, a la nación y a la cultura. Nosotros no tememos al indigenismo. Por el contrario, los pueblos aborígenes son parte de Chile y ser parte es más que participar. El “indigenismo”, que manipulan sectores de izquierda, no tiene destino en el ámbito de las naciones y de los estados. Puede mantener idiomas y costumbres. Incluso puede recrear valores, mitos, leyendas e ideas religiosas que deriven de los fundamentos de su concepción de la vida, la naturaleza, de la cultura y el universo. Puede pretender dar forma jurídica a la propiedad de sus territorios ancestrales, de acuerdo a la ética y a las normativas del derecho.
El Movimiento Nacional Sindicalista ha tenido camaradas de origen mapuche. Han sido leales y consecuentes. Han unido su destino personal al destino de la patria toda. Nuestro nacionalismo tampoco teme al regionalismo. Muy por el contrario lo ha propuesto como consecuencia de su doctrina. Ya en Forja 22, de 1973, Eugenio Cáceres desarrolla esta materia en el artículo Sobre Regionalización y Soberanía Social. Por otra parte Misael Galleguillos propuso en 1974 la Regionalización de las Universidades del Estado.
En cuanto a los extranjeros no teme vincularlos e integrarlos a nuestra patria. Chile no ha sido sometido a dominio extranjero como lo indicó poéticamente Alonso de Ercilla y Zúñiga, en los tiempos de la conquista y fundación de la patria.
La nación chilena tiene su expresión palpable en sus símbolos propios. Principalmente en la bandera tricolor de la estrella que ilumina a la patria, para definir su rumbo, en los tiempos de su propia metafísica. La hispanidad y el mestizaje dan origen, junto a la cultura occidental cristiana y a la cultura precolombina, a la cultura occidental iberoamericana.
APORTES DEL NACIONAL SINDICALISMO A LA TEORÍA DE LOS CUERPOS SOCIALES.
Desde su origen como pensamiento doctrinal y valórico el nacionalsindicalismo ha desarrollado la teoría de los cuerpos sociales. Esta doctrina concibe a la soberanía social como el elemento que da razón de ser a los cuerpos permanentes de la convivencia para dar fines, es decir, para definir sus funciones y su estructura, a fin de contribuir al cumplimiento de los fines de la nación.
Para decirlo de una vez la familia ha sido estudiada por Eugenio Cáceres. El sindicato por Misael Galleguillos, Pedro Zurita y Federico Mujica. La escuela y la universidad por Eugenio Cáceres y Misael Galleguillos. La iglesia por P Osvaldo Lira, Juan Antonio Widow y Mario Urzúa. El ejército por Ramón Callís y Renato Carmona.
La familia se proyecta al matrimonio y a la propiedad del hogar. El sindicato se proyecta a la empresa y al estado, a través de una institucionalidad laboral de participación social. La escuela se proyecta a la educación y la cultura con una institucionalidad interior que le permita generar formas de participación como las Juntas Escolares propuestas en nuestra política educacional. Las universidades deben ser libres, jerarquizadas y autónomas. Deben crear un sistema universitario nacional que les permita participar en las instancias de decisión donde se requieran sus aportes científicos y culturales. El ejército se proyecta a la defensa de la patria, con acciones permanentes para dar eficacia al sistema de armas, operaciones estratégicas y capacidad profesional, para movilizar sus fuerzas con rapidez ante cualquier amenaza a la soberanía de la nación. En tiempos de paz debe ejercer sus funciones en el área de las operaciones psicológicas, en la formación de nuestros soldados y en la cooperación militar internacional solicitada, por legítimas autoridades supranacionales que requieran su servicio. Con ello debe contribuir a mantener los equilibrios que demanda la convivencia internacional, de modo que la autoridad, el orden y la jerarquía tengan plena vigencia.
El Movimiento Nacional Sindicalista ha gobernado sindicatos de trabajadores y gremios universitarios. Incluso ha participado en organismos de gobierno como la Secretaría Nacional de los Gremios, La Escuela Sindical, La División de Estudios Superiores, el Consejo Asesor Presidencial. Ha gobernado Alcaldías, Rectorías Universitarias, Vicerrectorías, Facultades, Departamentos y Carreras.En todos estos organismos hemos desarrollado políticas en que se contienen nuestras visiones institucionales para ejercer la soberanía social de la nación. También la soberanía política del estado. Nuestra tesis ha sido que la soberanía social la ejercen los cuerpos sociales de la nación y la soberanía política la ejercen todas las instituciones del estado. Gobierno, fuerzas políticas y parlamentos. Por su puesto que debemos actuar en las organizaciones sociales para generar movimientos sociales.
La política debe ser entendida como la capacidad de influencia en las decisiones de las autoridades del estado.
RESCATE MINERO
Chile ha vivido la experiencia de rescatar la vida de 33 mineros atrapados bajo tierra en la mina de cobre San José. Para nosotros este rescate se produjo por la fuerza espiritual que se genera en la nación cuando se unen el espíritu de la patria con los talentos y capacidades del patrimonio nacional que contiene conocimientos válidos, voluntad realizadora, jerarquización adecuada, unidad de propósitos y amor por la patria que trasunta al pueblo, al territorio, a la cultura y a la soberanía nacional.
La actitud de los mineros posibilitó esta hazaña. Ello da cuenta de calidad humana para servir y trabajar. No temieron a la muerte y se organizaron para vencer la adversidad, con valentía y coraje. La vida estaba cerca para ser demandada por trabajadores y familiares. La ingeniería busco soluciones que fueron resueltas con tecnología. La salud fue un elemento que fue resuelto con capacidad médica y equipos de trabajo. Las patologías orgánicas y psicológicas no amedrentaron a los mineros. Ellos hicieron realidad la sentencia de Pedro de Valdivia que afirma que la muerte menos temida da más vida. EL rescate fue seguido en todo el mundo y la alegría del rescate repitió la alegría que surgió espontánea en todo el territorio nacional y en los chilenos de todo el orbe al saber que estaban vivos. En el terreno de las condiciones de trabajo los dueños de la mina y su cuerpo gerencial tienen responsabilidades. La mina tenía los requerimientos que, a juicio de las autoridades mineras del estado, permitían su funcionamiento como fuente de trabajo.
Aquí faltó la participación de los trabajadores en las decisiones de los directivos de la empresa. En esto tiene fundamento el sindicato como representación de los intereses laborales. La prevención de riesgos, la seguridad en las faenas y la capacitación permanente que se exige a las empresas eran precarias. Se deben establecer estándares de mayor exigencia para el funcionamiento de todas las empresas. Las normativas jurídicas no son precisas para establecer responsabilidades. El sistema económico rechaza las fiscalizaciones por considerarlas “fascistas,” por la naturaleza tripartita de las decisiones. El nacionalismo siempre ha considerado justa la acción productiva sujeta a fiscalización, por parte del estado a través de superintendencias.
El Movimiento Nacional Sindicalista reconoce el valor de lo obrado por el gobierno. Podría haber adoptado otra actitud. Sin embargo optó por rescatar a los trabajadores atrapados. No ha sido así en otros estados que han aceptado a la muerte como costo de su tarea productiva. El mal viene del sistema que favorece a los costos más bajos, para asegurar las ganancias y utilidades. Para el neoliberalismo toda actividad de la convivencia debe transformarse en un buen negocio. Entonces opera la supervivencia financiada por el sistema, para evitar protestas y requerimientos de justicia.
En el caso de los mineros los empresarios buscan la quiebra para evitar fracasos económicos. Intervenida la mina puede ser vendida a otros empresarios que tienen mayor información de la calidad de minerales que extraen. Las expresiones que demandan los sectores políticos por nuevas leyes laborales, olvidan que han ejercido el poder y sus ventajas. La Concertación no hizo nada de aquello en sus veinte años de gobierno. La Alianza juega con la supervivencia como “justicia” para los trabajadores. Ellos dan sustentación política al neoliberalismo, que propone impuestos mínimos en la minería si son explotadas por empresas privadas.
El Ministro de Minería Laurence Golborne es una persona independiente que no está obligado a servir a los dueños de las empresas, bancos y al sistema financiero. El pueblo intuye que es un hombre de bien que usó todos los recursos necesarios para lograr el rescate de los 33 trabajadores atrapados en la mina San José.
El sindicalismo de autogestión y social sindicalista, la participación de sindicatos en la empresa, en el gobierno y en instituciones que planean y legislan sobre la actividad económica y social, constituyen una solución aceptable para lograr una convivencia donde la libertad, la dignidad y la justicia sean palpables para los trabajadores chilenos. El Nacional Sindicalismo ha propuesto el Consejo Nacional del Trabajo, El Estatuto Social de la Empresa, el Consejo Económico Social y un Consejo Nacional de Minería para lograr la realización de las aspiraciones y expectativas de los mineros y de todos los trabajadores.